sábado, 26 de diciembre de 2009

Capítulo 7.

Capítulo 7.

Maldita sea.
Lo sabía, lo sabía desde un principio. Simplemente me había empeñado en negarlo. En negar que justamente algo de él me atraía, pero a la vez le odiaba.
Lo supe en el instante que sus labios se encontraron con los míos, sincronizándose, moviéndose lento, pero intenso.
Debería haber sido lo suficientemente fuerte para separarme de él, y no seguir así, alargando ese beso que deseaba, pero a la vez quería romper. Pero.. Me había dado cuenta justo en ese preciso momento, que era más débil de lo que imaginaba..
Por eso ni aquella extraña luz, ni la mirada constante de Corey sobre nosotros había sido lo suficientemente fuerte para distraerme.
Solo cuando él se apartó y miró la luz pude reaccionar.
Justamente al ver esa familiar figura tirada en el suelo.
Miré hacia Corey y tendí la mano, esperando que me devolviera lo que me pertenecía. Corey miró a Ryan, el cual asintió, dando permiso para que me la devolviera.
-Disculparme un momento.
La cogí apresuradamente, enganchándomela en el cuello con torpeza y eché a correr hacia la figura.
Sentí la mirada de ellos clavada en mí justo cuando me agachaba sobre su cuerpo, dándole la vuelta.
-¡Steve!
Nada. No reaccionó.
-¡Steve, por favor, reacciona!
Desesperación. Desesperación al verle ahí quieto, sin reaccionar. ¿Que hacía aquí? ¿Y Max?
Ryan y Corey se acercaron a mí cuando oyeron mis gritos.
Sentí los brazos de Ryan sujetarme, su tacto era algo más frío que el de Corey.
-Déjale Claudia, te pasó lo mismo cuando llegaste del Cielo, se le pasará dentro de un momento, aguarda.
Suspiré, dejando que Ryan me incorporara del suelo mientras Corey hablaba. No era capaz de apartar la mirada de Steve, necesitaba hacerle muchas preguntas, las mismas que llevaban desde que había llegado dando vueltas en mi cabeza, sumándole alguna más ahora.
-¿Le conoces?.- Ryan me miraba.
-Sí..sí, es.. Es mi hermano.
Me solté de él y me senté al lado de Steve, mirándole en silencio.
Hace justo unos momentos mi felicidad era extrema en cierta manera, y ahora todo se había apagado.
Seguía dando vueltas al asunto en mi cabeza cuando él movió levemente la cabeza, parpadeando un par de veces.
-Steve..
-Claudia..- Tuve que esforzarme para oír su voz, apenas en un susurro.- Espera.. un momento..
Asentí, mirándole en silencio, observando como se recobraba poco a poco.
Abrí la boca para hablar cuando ya le había visto bien, pero él ya se me había adelantando.
-Hay tiempo de sobra para explicarlo, y tiene que ser a solas, por favor. Dile a tus amigos que se retiren un momento..
-Ryan, Corey, por favor..
Ambos asintieron y se dieron media vuelta, volviendo al lugar donde antes se encontraban.
Le miré, esperando a que hablara.
-Vale Steve, venga, odio el silencio. ¿Qué haces aquí?
- Tengo que hacer unas cosas..
- Vale.. Necesito que me expliques unas cuantas cosas.. Déjame empezar. ¿Qué es la extraña luz que hay alrededor de las personas?
-Esa respuesta es fácil. Es su aura.
-¿Su aura?
- El halo de luz que les rodea. Cada aura de cada ser es distinta. Los humanos la tienen de un color rojizo, que simboliza su sangre, es fácil reconocerlos. Los inmortales la tienen de un color azul claro, aunque hay muchos tipos de inmortales.. Ya sabes, inmortales a secas, sin ningún poder, Ángeles, Demonios, Vampiros, de todo.. Los Ángeles la tienen azul claro, rosa pálido por los bordes, simbolizando la pureza. Los demonios y vampiros la tienen negra, de nuevo simbolizando oscuridad, soledad. Pero, ¿a qué viene esa pregunta?
-Yo..los veo.. Veo su aura.
Observé su expresión, de sorpresa. Al parecer, no debía de ser una cosa demasiado común.
-Pocos seres pueden verlas. A los humanos que las ven se le considera de brujos. A los Ángeles simplemente es un don, como el mío.
Asentí, pensando.
-¿Alguna pregunta más?
-Ahora mismo me has dejado con la mente en blanco..
Soltó una carcajada.
-No te preocupes, te acostumbrarás rápido.
-O si, ya se que otra cosa. ¿Qué cosas has venido a hacer?
-Te mantendré aparte de momento, no necesitas saberlo. Pero.. hay un pequeño inconveniente..
De nuevo, sin saber como, lo supe. No se si sería por la extraña mueca que en su cara se dibujó o por mi preocupación constante hacia aquella persona, ese pequeño lazo que nos unía. Sentí mi corazón pararse. Sentí como el mundo de alrededor dejaba de existir para mi. Solo su imagen seguía presente en mi cabeza.
-Max...
Atisbé por el rabillo del ojo un asentimiento de su cabeza.
-No se donde está.. Ha desaparecido..
De nuevo dejé de respirar, aferrando con fuerza la cadena en mi cuello. Abrí la boca, intentando decir algo, pero no conseguía articular palabra..
-Le dije que tenía que bajar, que no podía dejarle allí solo, que le llevaría con.. papá y mamá.. Se marchó a su habitación y yo a la mía. Cuando salí ya no estaba.. Le busqué por nuestros límites, pero no le he encontrado..
¿Papá y mamá? Conocía lo suficientemente a Max para saber que haría CUALQUIER cosa por no ir con ellos.
Cualquier cosa..
Miré a Steve, tapándome la boca con una mano.
-Sí, yo también lo he pensado..
-Ha..ha..ha podido.. bajar.. aquí..
- Claudia..- Su voz se volvió seria, mirándome.- Sabes las normas, sabes tan bien como yo lo que pasará.. Como ellos se enteren... Lo matarán.

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