miércoles, 23 de diciembre de 2009

Capítulo 6.

Me levanté de un salto del banco, dándome la vuelta y mirando al niño que se encontraba delante mía.
Éste asintió, con una sonrisa en la cara al ver que me acordaba de su nombre.
-¿Qué haces aquí solo? Es muy tarde.
-No estoy solo, mi hermano está conmigo.
¿Su hermano? No veía a nadie alrededor hasta que me señalo a un punto lejano, aunque la verdad, seguía sin ver absolutamente nada.. De nuevo el pequeño detalle.. Cierto es que somos inmortales y seres superiores a los humanos. Más fuertes, rápidos e inteligentes.. Pero, eso sí. Sólo en el Cielo, en la Tierra no tenían ningún efecto la fuerza ni la rapidez, solo la inteligencia quedaba impresa tanto en el Cielo como en la Tierra. Se hace raro diferenciar a los dos, simplemente como hablando de otros mundos, pero no, no es como dos mundos, simplemente como dimensiones distinas.. Cada uno jugando en su plano. Los humanos en su propio plano material, y sin darse cuenta destruyéndolo. Y nosotros, los Ángeles, habitando otro plano distinto, una dimensión sin límites, y al contrario de ellos, llenandolo de pequeños detalles, enriqueciéndolo, no destruyéndolo.
Una pequeá brisa se levantó, haciendo estremecerme a la vez que Corey cogía mi mano y me arrastraba con él, llevándome donde se encontraba su hermano.
El contacto de sus mano era cálido, lo que desentumeció un poco mi mano helada.
Un chico moreno, de rostro algo pálido y grandes ojos negros estaba recostado contra un árbol, cruzado de brazos y mirándome.
Sentí estremecerme hasta llegar más cerca, justo a donde el se encontraba.
-¿Quién es, Corey?- Su voz tenía un tono grave, y aunque la pregunta iba dirigida a Corey, no apartaba la mirada de mí.
Aparté la mirada hacia Corey, rompiendo el contacto visual.
-Es Claudia, un Ángel.
Abrí mucho los ojos, mirándole.¿Por qué todos sabían lo que YO era? ¿Acaso eran ellos más Ángeles? Su luz no era igual que la de Scarlett, era de un simple color negro.
-¿Un Ángel?- Mientras hablaba fue acercándose hacia mi, quedando su rostro a pocos centímetros del mío.
Retrocedí un poco ante su mirada, ahora clavada en mis ojos.
-Sí Ryan, la conocí ayer, y aléjate, la estás asustando.
Ryan rió y volvió a recostarse contra el árbol.
Entreabrí un poco los labios, queriendo decir algo, cualquier cosa.. Pero la verdad, no se me ocurría nada..
-Dime, ¿cuántos años tienes, Claudia?
-19.
-Y.. ¿qué haces por aquí?¿No tienes familia allá arriba?
Me quedé mirándole, sin saber que responder. No quería dar detalles de mi vida a ese extraño. Parecía que se podía confiar en él, pero claro.. Las apariencias no son lo que parecen, me habían dicho mucha veces..
-Mi vida no es asunto tuyo.
-O puede que sí, quien sabe..
-¿Cómo? Explícame eso.
Se acercó de nuevo a mí, pero esta vez se colocó detrás, apartándome el pelo y colocandolo a un lado de mi rostro.
-Todo a su tiempo, preciosa. - Susurró en mi oído, haciéndome estremecer.
-Ryan, déjalo ya.
Corey dió un pequeño apretón a mi mano, la cual no había soltado ni un solo instante. Sonreí un poco, su contacto me agradaba, y era como una presión sentir a Ryan tar cerca, demasiado cerca..
Ryan desvió la mirada hacia nuestras manos, sin dejar de sonreir.
-Oh..el pequeño Corey se nos ha enamorado.
Sentí a Corey ponerse rígido.
-No, no me he enamorado. Y si lo estuviera.. Creeme, serías el último en enterarte.
Miré hacia Corey y le dediqué una pequeña sonrisa.
- Se muestra interesado, será que está celoso.
Le guiñé un ojo y le hice reir suave.
- ¿Celoso yo? Que poco me conoceis.. Todo lo que quiero lo tengo, solo con chasquear los dedos.
-Entonces.. ¿por qué no te separas de ella, Ryan?
-¿Acaso hay alguien que me obligue a hacerlo?
-Sí, yo.- Carraspeé, llamando de nuevo la atención.
Corey rió levemente y Ryan se apartó un poco.
-Me apartaré porque yo quiero, no porque tú me lo obligues.
Sonreí. Era gracioso verle. Se le notaba algo tenso, pero a la vez disfrutando de la escena. Miraba el reloj a cada rato, como si estuviera esperando algo.
Volví a sentir su mirada clavada en mí, pero de manera distina, como si estuviera comprobando que..todo iba bien en mi. Me llevé una mano al cuello inconscientemente, asegurando que la cadena seguía en su sitio. Toqué mi cuello con los dedos por todas partes, buscandola, empezando a ponerme nerviosa cuando un pequeño destello llamó mi atención.
Miré la cadena entre los dedos de Ryan.
-Devuélvemela, ahora.
Corey volvió a ponerse rígido al oir el tono de mi voz, demasiado frío.
-Hm.. ¿Qué me das a cambio?
-Nada. No voy a darte nada por algo que me pertenece.
Chasqueó la lengua, dándole vueltas entre sus dedos y mirándome.
Si los nervios no me hubiesen fallado en ese momento y hubiese sido capaz de pensar, me habría dado cuenta de que sólo lo hacía para provocarme y llamar mi atención, sabiendo de sobra, y no se como, que mataría por esa cadena.
-La encontré en el suelo, por lo cual, ahora es mia.
-Sigue siendo mía.
Solté la mano de Corey y la extendí hacia Ryan, reclamando lo que era mío.
-Quiero algo a cambio de ella.
Respiré hondo, cerrando los ojos.
-Está bien, ¿qué quieres?
-Vamos a veer.. -Se llevó un dedo a la barbilla, tomándose todo el tiempo del mundo.- Quiero.. hm.. dinero no, tengo suficiente.. Material, tampoco..Quiero, quiero.. Oh, ya se. Quiero un beso.
Le miré, alzando las cejas.
-¿Qué te crees que soy?
-No voy a responder a eso, simplemente quiero un beso, y si no.. Bueno, me quedaré la cadena, al fin y al cabo, a tu novio no le importara, ¿verdad?
-No es mi nov..
-Calla, no me cambies de tema. O lo aceptas, o yo me quedo con ella, no es tan difícil.
-Dame primero la cadena.
-Já, va a ser que no. Haremos una cosa.
Se acercó a Corey y metió la cadena en su bolsillo.
-Te voy a decir una cosa enano, dar se la das ahora mismo y te juro, que no volverás a pisar este parque, ni nada en tu vida.
Corey se estremeció y asintió, sabiendo que si me la daba esa amenaza sería cumplida.
- Entonces..¿qué me dices?
-Acabemos con esto de una vez..
Me acerqué a él despacio, mientras éste me tomaba de la cintura y me acercaba a él. Suspiré levemente y cerré los ojos, dejándome atraer por él.
Una luz intensa alumbró el pequeño parque justo cuando sus labios se encontraron con los míos, rozándose.

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