miércoles, 13 de enero de 2010

Capítulo 9.

Un pálido sol brillaba en lo alto del cielo, reflejándose en el cabello oscuro de Ryan, el cual estaba sentando ante mi, mirándome, en silencio. Me quedé perdida en sus ojos, sin poder apartar mi mirada.
Sentí los latidos de mi corazón acelerarse cuando se inclinó sobre mi, dejando su rostro a pocos centímetros del mío.
Esta vez el beso fue diferente.. Más urgente, acalorado.
Le tomé de la nuca, acercándole hacia mí mientras él se recostaba con cuidado sobre mi. Sus labios recorrieron mi cuello a la vez que sus dedos, desabrochando un par de botones de mi camisa.
Fue en ese mismo instánte, justo cuando la última de mis terminaciones nerviosas despertaban cuando yo misma me desperté.
Me incorporéde un salto sobre sobre la cama, quedando sentada y me llevé las manos a la cabeza. El sueño había sido demasiado real.. Todavía podía sentir el calor de su cuerpo sobre el mío, su respiración..
Interrumpí mis pensamientos, porque lo único que hacía era desbocar aun más mi corazón.
Unos pasos sonaron tras la puerta. Corey y Ryan entraron en la habitación, alarmados, mirando alrededor.
-¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?
Las palabras de Corey me sacaron de mi ensoñación. ¿Qué se supone que debía decirles ahora? ¿Contarles el sueño con Ryan? Tan pronto como vino esa idea a la cabeza la deseche. Desde luego, no pensaba permitir que se rieran de mi.
-Nada.. Solo.. Solo tuve una pesadilla, estoy bien.
Sus cuerpos se relajaron.
-Ah vale.. Será mejor que me vaya a preparar.. Si necesitas algo.. Solo avisa.- Corey miro hacia Ryan y luego hacia mí.
Ryan me escrutaba con la mirada.
- Y ahora.. ¿Vas a decirme la verdad?
-¿Qué verdad? Es solo eso, una pesadilla.
-Ya, claro, y yo me chupo el dedo.
-Oh Ryan.. ¿Lo haces?
Le miré, intentando disimular la risa. Me escrutaba con la mirada, al igual que yo a él.
Los rayos de sol que se filtraban a través de la ventana iluminaban su pecho desnudo.
-Boh, tú misma.
-¿Qué hora es?
-La hora de que te levantes si quieres ir a buscar al estúpido de tu hermano.
-Te estás equivocando.. Si tuviera que ir a buscar algún estúpido, te buscaría a ti.
-¿A mi? Yo no soy el que se salta las normas de allá arriba, ni el que se queda de brazos cruzados esperando..¿Qué? ¿Qué aparezca de la nada? Y no me mires con esa cara, no me das miedo. ¿O te crees qué una niñita como tú debería dármelo?
-Ryan, hay que dormir bien, descansar. Esto empeora tu mal genio, y mucho. Te hace insoportable, más de lo habitual.
-¿Si soy insoportable porque estás aquí? ¿Por qué aceptaste mi ayuda?
-Fácil.. Por.
-.. Porque me quieres. Reconocélo.- Me quedé mirándole, sin decir alguna palabra. Su sonrisa torcida me mataba..- ¿Lo ves? Me quieres.


~ Max.

No recordaba casi nada..
Solo que sentí como el aire me faltaba y como mi cabeza golpeaba contra algo.
-¡Ya estás despierto!
Una voz aguda me hizo sobresaltarme. Enseguida la vi. Levantaba las manos en alto, mirándome.
-Tranquilo, no voy a hacerte daño.
-¿Quién eres?
-¿Y tú?
-Yo te pregunté primero, así que, responde.
-Hmm.. tienes razón. Soy Senna, ¿y tú?
-Max.. Me llamo Max.
Ahora que ya sabía como se llamaba, me permití mirarla con detenimiento.
Su piel era morena, y su pelo largo y castaño claro hacia contraste con ella. Sus ojos, verdes y con un tono azul, hacían su rostro exótico.
-¿Dónde estoy?
-Estás en mi apartamento. Te traje aquí porque te encontré tirado en medio de.. bueno, en medio de la nada. Te hiciste una herida en la cabeza al golpearte contra el suelo y sangrabas, pero eso ya está solucionado. Ei, ten cuidado con las vendas.
¿Vendas? En cuanto me llevé las manos a la cabeza pude tocarlas.
Me levanté concuidado, estirándome un poco. Sentía el cuerpo entumecido y dolorido.
Di unos cuantos pasos, aferrándome al marco de la ventana, por miedo a caer. Mi vista quedó perdida a través de ella.
Una gran torre se alzaba fuera, rodeada de un montón de luces.
-Es la Torre Eiffel..¿Estamos en París?
-Sí, luego si quieres iremos a visitar la ciudad, pero ahora decansa, estás muy débil.
-No tengo tiempo.. Tengo que ir a buscar a una.. persona.
-Ya buscaremos a tu hermana luego, ahora descansa.
Me tomó suavemente del brazo y me hizo volver a la cama, mientras mis ojos no se apartaban de ella. ¿Había dicho yo a quien buscaba? No, estaba seguro de que no.
-Eh, ¿cómo sabes a quién busco?
-Hmm.. ¿Buscabas a tu hermana? Vaya, que coincidencia..
Iba a decir algo más, pero justo cuando lo tenía pensado ella pasó una mano por mi frente. Ese gesto, insignificante, me dejó relajado, haciendo que mis ojos se cerraran.
Un único pensamiento llegó a tiempo antes del sueño..
.. Ese roce tenía algo de sobrenatural, y nada ni nadie podía negarlo.

jueves, 7 de enero de 2010

Capítulo 8.

Ella se mordía las uñas, impaciente. De nuevo, otro vicio humano. Suspiró y se metió la mano en el bolso, esperando que alguien contestara.
Nada.. Tiró lejos el teléfono.
¿Dónde se supone que se metía?
-Me encarga un cosa y ni siquiera se donde está ese..
-¿Ese.. qué?
Dio un respingo, dándose media vuelta y mirando al chico que ahora tenía delante.
Su pelo negro estaba revuelto y empapado, al igual que su ropa. Sus ojos grises estaban clavados en los suyos.
-¿Dónde estabas? Llevo intentando localizarte dos días..
-Donde yo esté a ti no te importa para nada. Eso solo son asuntos míos, por lo cual, solo me incumben a mi, ¿es tan difícil de entender?
El chico resopló y se dejo caer en un sillón, sin apartar la mirada de ella, la cual bajó la cabeza, respondiendo un agudo “sí, amo” .
-Muy bien.. y ahora, ¿qué has descubierto?
-No gran cosa.. El hermano ha bajado y se ha encontrado con ella. Le ha dicho que el otro hermano, ese tal Max, ha bajado, y por las normas no pue..
-Sé las normas, no te preocupes. Entonces.. sí Max ha bajado, lo más seguro es que no duré mucho más con vida, por lo cual, uno menos.. – Él soltó una carcajada y negó con la cabeza.- Me lo están haciendo muy fácil.
Ella suspiró y se dirigió a la ventana, mirando tras ella. Sabía que las cosas no serían tan fácil como su amo imaginaba.. Que ellos eran fuertes, no se dejarían engañar por solo una persona.
Un chasquido de dedos la sacó de sus pensamientos, volviendo a fijar la mirada en él.
-No estás haciendo un mal trabajo.. Para nada.. Sigue así, y mantendré oculta tu identidad. Si empiezas a hacerlo mal, te dejaré descubierta, y no quedarás viva en este inútil plano material.
-Dijiste que mi identidad quedaría oculta, que no le dirías a nadie quien soy.
-Solo dos personas sabemos tu identidad. Yo y la que ha llevado a cabo todo esto.
-¿Ella también?
-¿Acaso pensabas se quedaría al margen de esto? No sabes nada de porque hacemos esto, y no te preocupes, es lo mejor. Todo se revelará a su ritmo.
Se levantó del sillón y se acercó a ella.
También él sabía que no podía fracasar, que la que estaba por encima de él llegaría a vengarse, incluso con la muerte. Sólo ella y esa chica que le servía sabían su verdadero nombre, Kiev.
-No me gusta no saber nad..
-Shh.- Kiev se había acercado tanto a ella como para poner dos dedos sobre sus labios.- Ya sabes demasiado, y ahora.. Déjame divertirme a mi manera.
La tomó en peso y se dirigió con ella a la habitación.

~ Claudia.

Había empezado a llover hace un rato, pero ni las gotas, ni el frío, ni el aire que se había levantado conseguía que yo me moviera de allí.
Simplemente mi cuerpo se negaba a moverse, mi respiración era lenta y mis músculos estaban agarrotados.
Steve se movía con nerviosismo alrededor mía.
Sabía que deberíamos ir a buscarle, que no podíamos quedarnos allí sentados, esperando a... nada.
-Claudia, debem..
Miré hacía él. Algo en mi mirada había echo que él se estremeciera, que dejara de hablar.
-Vete tú, yo me quedaré aquí.- Steve se quedó quieto un momento, sopesando las posibilidades. Por su expresión, podía adivinar lo que pensaba, que no podía quedarme aquí sola, sin hacer nada, con el mal tiempo que se avecinaba..- Steve, vete, no me pasará absolutamente nada.
-No quiero dejarte aqu..
-¡Vete!
-Muy bien, haz lo que quieras.
Dio media vuelta, alejándose a paso lento. Volví la vista al frente y cerré los ojos, quedando abrazada a mi misa.
Algo en mi interior se había desconectado justo en el momento de la noticia. De nuevo, algo en mi interior sentía que no quedaban posibilidades, que él solo sería parte de un pasado.. Pero otra parte se negaba a creerlo, creyendo por si misma que todavía había salvación, que le encontraríamos.
Alguien se colocó a mi lado en silencio, sin ni siquiera mirarme, mirando en la misma dirección que yo.
-Hace muy mal tiempo para que tú estés aquí, y además, sola.
-¿Y qué más da que sea yo? Podría ser cualquiera.
-Cierto, podría ser cualquiera, pero no es el caso, y ese alguien ahora mismo, eres tú.
-Déjame sola.
-Puedes gritar todo lo que quieras, no pienso irme de aquí.
-Eres un..
-¿Un qué? – Se puso delante mía, mirándome.- Vamos, dime, ¿un qué?
-Un imbécil, un idiota que solo mira por el mismo. Que se hace el chulo y el guay, creyendo que todo lo demás no es suficiente para él.
Al rato de soltar esas palabras estudié su expresión, que ni siquiera se había alterado.
-Y tú entonces.. ¿qué eres? Fíjate en esas palabras, atribúyetelas a ti misma, porque eres tú la idiota que está aquí sentada, mirando el tiempo pasar, dejando escapar ese mismo tiempo sin inmutarse, dejando que su hermano se pierda a cada minuto que pasa, al cual más al borde de la muerte.
Sus palabras se clavaron en mi pecho cual cuchillos.
-Ryan, cállate..
-No, no me callaré hasta que te muevas, te largues de aquí y vayas en su busca.
-No me iré.
-Le perderás, lo matarán, y eso no es lo que quieres.
Al ver que alguien decía esas palabras bajé la cabeza, rompiendo a llorar. Era demasiado pensar que él podría dejar de existir, porque se llevaría una parte de mi consigo..
Las manos de Ryan cogieron mi rostro, sujetándolo frente al de él.
-Escúchame bien, Claudia. No puedes quedarte aquí de brazos cruzados, cuando Steve está haciendo todo lo posible por encontrarlo, y tú solo te niegas a moverte, como si ya le hubieses perdido.. Él está por algún lugar de este mundo, perdido.
Sus manos acariciaron suave mi cara. Suspiré y cerré los ojos ante el contacto.
Ryan tenía razón, lo había dado todo por perdido sin intentarlo.. Y eso no podía ser..
-De acuerdo.. le buscaré..
-Ahora te llevo a casa, te cambias, te tomas un baño, comes algo, y vas a buscarlo. ¿De acuerdo?
-No tengo donde vivir..
-Entonces vendrás conmigo.- Se separó un poco y me tendió la mano.
Suspiré y cogí su mano, mientras él sonreía un poco.

-¿Te sientes mejor?
Ryan dejó un caldo caliente encima de la mesa, delante mía.
Ciertamente estaba mucho mejor. El baño y el dormir un poco me habían relajado bastante, pero no del todo, como hubiese preferido..
-Sí..
-Tómate esto, te sentirás mejor. Yo me tengo que ir a hablar con Corey un momento.
Me sonrió y se fue escaleras arriba, metiéndose en la habitación de Corey.
Tomé un poco de caldo, haciendo una mueca al sentirlo tan caliente. Intenté distraerme pero al final, la curiosidad me pudo.
Cerré los ojos, intentando escucharles, pero de nuevo, me di cuenta que aquí no tenía efecto el desarrollo de mi oído, por lo cual, subí las escaleras despacio, arrimándome a la puerta, pegando la oreja a ella.
-.. sigo sin entender porque quieres ayudarla Ryan..
- Él es importante para ella, está mal, y quiero que tú me ayudes a buscar a ese tal Max.
-¿Pero por qué te preocupas por ella?
-No lo se.. sinceramente..
-Ella es importante para ti, y ninguna chica lo había sido.
-Eso es lo raro.. Siento como si la conociera, y no lo conozco de nada..Pero..¿qué hago yo contándote a ti mis cosas?
Sentí una carcajada de Corey. Pude imaginarme el rostro de Ryan, con una ceja alzada, mirando al pequeño.
-Porque confías en mi más de lo que piensas hermano. Y al final y al cabo, yo también soy importante para ti. Y no me lo niegues, la quieres.
-Bueno, yo..
Ryan suspiró. Me alejé de la puerta y bajé de nuevo las escaleras en silencio.
¿Ryan me quería? Las palabras del pequeño Corey habían sido claras: “Ninguna chica ha sido importante para ti”... Y yo para Ryan lo era..
Me senté de nuevo frente al tazón, bebiendo un poco, mientras una pequeña sonrisa se extendía por mi rostro.
¿Quería yo a Ryan? Ni siquiera yo sabía si eso era suficientemente fuerte..

sábado, 26 de diciembre de 2009

Capítulo 7.

Capítulo 7.

Maldita sea.
Lo sabía, lo sabía desde un principio. Simplemente me había empeñado en negarlo. En negar que justamente algo de él me atraía, pero a la vez le odiaba.
Lo supe en el instante que sus labios se encontraron con los míos, sincronizándose, moviéndose lento, pero intenso.
Debería haber sido lo suficientemente fuerte para separarme de él, y no seguir así, alargando ese beso que deseaba, pero a la vez quería romper. Pero.. Me había dado cuenta justo en ese preciso momento, que era más débil de lo que imaginaba..
Por eso ni aquella extraña luz, ni la mirada constante de Corey sobre nosotros había sido lo suficientemente fuerte para distraerme.
Solo cuando él se apartó y miró la luz pude reaccionar.
Justamente al ver esa familiar figura tirada en el suelo.
Miré hacia Corey y tendí la mano, esperando que me devolviera lo que me pertenecía. Corey miró a Ryan, el cual asintió, dando permiso para que me la devolviera.
-Disculparme un momento.
La cogí apresuradamente, enganchándomela en el cuello con torpeza y eché a correr hacia la figura.
Sentí la mirada de ellos clavada en mí justo cuando me agachaba sobre su cuerpo, dándole la vuelta.
-¡Steve!
Nada. No reaccionó.
-¡Steve, por favor, reacciona!
Desesperación. Desesperación al verle ahí quieto, sin reaccionar. ¿Que hacía aquí? ¿Y Max?
Ryan y Corey se acercaron a mí cuando oyeron mis gritos.
Sentí los brazos de Ryan sujetarme, su tacto era algo más frío que el de Corey.
-Déjale Claudia, te pasó lo mismo cuando llegaste del Cielo, se le pasará dentro de un momento, aguarda.
Suspiré, dejando que Ryan me incorporara del suelo mientras Corey hablaba. No era capaz de apartar la mirada de Steve, necesitaba hacerle muchas preguntas, las mismas que llevaban desde que había llegado dando vueltas en mi cabeza, sumándole alguna más ahora.
-¿Le conoces?.- Ryan me miraba.
-Sí..sí, es.. Es mi hermano.
Me solté de él y me senté al lado de Steve, mirándole en silencio.
Hace justo unos momentos mi felicidad era extrema en cierta manera, y ahora todo se había apagado.
Seguía dando vueltas al asunto en mi cabeza cuando él movió levemente la cabeza, parpadeando un par de veces.
-Steve..
-Claudia..- Tuve que esforzarme para oír su voz, apenas en un susurro.- Espera.. un momento..
Asentí, mirándole en silencio, observando como se recobraba poco a poco.
Abrí la boca para hablar cuando ya le había visto bien, pero él ya se me había adelantando.
-Hay tiempo de sobra para explicarlo, y tiene que ser a solas, por favor. Dile a tus amigos que se retiren un momento..
-Ryan, Corey, por favor..
Ambos asintieron y se dieron media vuelta, volviendo al lugar donde antes se encontraban.
Le miré, esperando a que hablara.
-Vale Steve, venga, odio el silencio. ¿Qué haces aquí?
- Tengo que hacer unas cosas..
- Vale.. Necesito que me expliques unas cuantas cosas.. Déjame empezar. ¿Qué es la extraña luz que hay alrededor de las personas?
-Esa respuesta es fácil. Es su aura.
-¿Su aura?
- El halo de luz que les rodea. Cada aura de cada ser es distinta. Los humanos la tienen de un color rojizo, que simboliza su sangre, es fácil reconocerlos. Los inmortales la tienen de un color azul claro, aunque hay muchos tipos de inmortales.. Ya sabes, inmortales a secas, sin ningún poder, Ángeles, Demonios, Vampiros, de todo.. Los Ángeles la tienen azul claro, rosa pálido por los bordes, simbolizando la pureza. Los demonios y vampiros la tienen negra, de nuevo simbolizando oscuridad, soledad. Pero, ¿a qué viene esa pregunta?
-Yo..los veo.. Veo su aura.
Observé su expresión, de sorpresa. Al parecer, no debía de ser una cosa demasiado común.
-Pocos seres pueden verlas. A los humanos que las ven se le considera de brujos. A los Ángeles simplemente es un don, como el mío.
Asentí, pensando.
-¿Alguna pregunta más?
-Ahora mismo me has dejado con la mente en blanco..
Soltó una carcajada.
-No te preocupes, te acostumbrarás rápido.
-O si, ya se que otra cosa. ¿Qué cosas has venido a hacer?
-Te mantendré aparte de momento, no necesitas saberlo. Pero.. hay un pequeño inconveniente..
De nuevo, sin saber como, lo supe. No se si sería por la extraña mueca que en su cara se dibujó o por mi preocupación constante hacia aquella persona, ese pequeño lazo que nos unía. Sentí mi corazón pararse. Sentí como el mundo de alrededor dejaba de existir para mi. Solo su imagen seguía presente en mi cabeza.
-Max...
Atisbé por el rabillo del ojo un asentimiento de su cabeza.
-No se donde está.. Ha desaparecido..
De nuevo dejé de respirar, aferrando con fuerza la cadena en mi cuello. Abrí la boca, intentando decir algo, pero no conseguía articular palabra..
-Le dije que tenía que bajar, que no podía dejarle allí solo, que le llevaría con.. papá y mamá.. Se marchó a su habitación y yo a la mía. Cuando salí ya no estaba.. Le busqué por nuestros límites, pero no le he encontrado..
¿Papá y mamá? Conocía lo suficientemente a Max para saber que haría CUALQUIER cosa por no ir con ellos.
Cualquier cosa..
Miré a Steve, tapándome la boca con una mano.
-Sí, yo también lo he pensado..
-Ha..ha..ha podido.. bajar.. aquí..
- Claudia..- Su voz se volvió seria, mirándome.- Sabes las normas, sabes tan bien como yo lo que pasará.. Como ellos se enteren... Lo matarán.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Capítulo 6.

Me levanté de un salto del banco, dándome la vuelta y mirando al niño que se encontraba delante mía.
Éste asintió, con una sonrisa en la cara al ver que me acordaba de su nombre.
-¿Qué haces aquí solo? Es muy tarde.
-No estoy solo, mi hermano está conmigo.
¿Su hermano? No veía a nadie alrededor hasta que me señalo a un punto lejano, aunque la verdad, seguía sin ver absolutamente nada.. De nuevo el pequeño detalle.. Cierto es que somos inmortales y seres superiores a los humanos. Más fuertes, rápidos e inteligentes.. Pero, eso sí. Sólo en el Cielo, en la Tierra no tenían ningún efecto la fuerza ni la rapidez, solo la inteligencia quedaba impresa tanto en el Cielo como en la Tierra. Se hace raro diferenciar a los dos, simplemente como hablando de otros mundos, pero no, no es como dos mundos, simplemente como dimensiones distinas.. Cada uno jugando en su plano. Los humanos en su propio plano material, y sin darse cuenta destruyéndolo. Y nosotros, los Ángeles, habitando otro plano distinto, una dimensión sin límites, y al contrario de ellos, llenandolo de pequeños detalles, enriqueciéndolo, no destruyéndolo.
Una pequeá brisa se levantó, haciendo estremecerme a la vez que Corey cogía mi mano y me arrastraba con él, llevándome donde se encontraba su hermano.
El contacto de sus mano era cálido, lo que desentumeció un poco mi mano helada.
Un chico moreno, de rostro algo pálido y grandes ojos negros estaba recostado contra un árbol, cruzado de brazos y mirándome.
Sentí estremecerme hasta llegar más cerca, justo a donde el se encontraba.
-¿Quién es, Corey?- Su voz tenía un tono grave, y aunque la pregunta iba dirigida a Corey, no apartaba la mirada de mí.
Aparté la mirada hacia Corey, rompiendo el contacto visual.
-Es Claudia, un Ángel.
Abrí mucho los ojos, mirándole.¿Por qué todos sabían lo que YO era? ¿Acaso eran ellos más Ángeles? Su luz no era igual que la de Scarlett, era de un simple color negro.
-¿Un Ángel?- Mientras hablaba fue acercándose hacia mi, quedando su rostro a pocos centímetros del mío.
Retrocedí un poco ante su mirada, ahora clavada en mis ojos.
-Sí Ryan, la conocí ayer, y aléjate, la estás asustando.
Ryan rió y volvió a recostarse contra el árbol.
Entreabrí un poco los labios, queriendo decir algo, cualquier cosa.. Pero la verdad, no se me ocurría nada..
-Dime, ¿cuántos años tienes, Claudia?
-19.
-Y.. ¿qué haces por aquí?¿No tienes familia allá arriba?
Me quedé mirándole, sin saber que responder. No quería dar detalles de mi vida a ese extraño. Parecía que se podía confiar en él, pero claro.. Las apariencias no son lo que parecen, me habían dicho mucha veces..
-Mi vida no es asunto tuyo.
-O puede que sí, quien sabe..
-¿Cómo? Explícame eso.
Se acercó de nuevo a mí, pero esta vez se colocó detrás, apartándome el pelo y colocandolo a un lado de mi rostro.
-Todo a su tiempo, preciosa. - Susurró en mi oído, haciéndome estremecer.
-Ryan, déjalo ya.
Corey dió un pequeño apretón a mi mano, la cual no había soltado ni un solo instante. Sonreí un poco, su contacto me agradaba, y era como una presión sentir a Ryan tar cerca, demasiado cerca..
Ryan desvió la mirada hacia nuestras manos, sin dejar de sonreir.
-Oh..el pequeño Corey se nos ha enamorado.
Sentí a Corey ponerse rígido.
-No, no me he enamorado. Y si lo estuviera.. Creeme, serías el último en enterarte.
Miré hacia Corey y le dediqué una pequeña sonrisa.
- Se muestra interesado, será que está celoso.
Le guiñé un ojo y le hice reir suave.
- ¿Celoso yo? Que poco me conoceis.. Todo lo que quiero lo tengo, solo con chasquear los dedos.
-Entonces.. ¿por qué no te separas de ella, Ryan?
-¿Acaso hay alguien que me obligue a hacerlo?
-Sí, yo.- Carraspeé, llamando de nuevo la atención.
Corey rió levemente y Ryan se apartó un poco.
-Me apartaré porque yo quiero, no porque tú me lo obligues.
Sonreí. Era gracioso verle. Se le notaba algo tenso, pero a la vez disfrutando de la escena. Miraba el reloj a cada rato, como si estuviera esperando algo.
Volví a sentir su mirada clavada en mí, pero de manera distina, como si estuviera comprobando que..todo iba bien en mi. Me llevé una mano al cuello inconscientemente, asegurando que la cadena seguía en su sitio. Toqué mi cuello con los dedos por todas partes, buscandola, empezando a ponerme nerviosa cuando un pequeño destello llamó mi atención.
Miré la cadena entre los dedos de Ryan.
-Devuélvemela, ahora.
Corey volvió a ponerse rígido al oir el tono de mi voz, demasiado frío.
-Hm.. ¿Qué me das a cambio?
-Nada. No voy a darte nada por algo que me pertenece.
Chasqueó la lengua, dándole vueltas entre sus dedos y mirándome.
Si los nervios no me hubiesen fallado en ese momento y hubiese sido capaz de pensar, me habría dado cuenta de que sólo lo hacía para provocarme y llamar mi atención, sabiendo de sobra, y no se como, que mataría por esa cadena.
-La encontré en el suelo, por lo cual, ahora es mia.
-Sigue siendo mía.
Solté la mano de Corey y la extendí hacia Ryan, reclamando lo que era mío.
-Quiero algo a cambio de ella.
Respiré hondo, cerrando los ojos.
-Está bien, ¿qué quieres?
-Vamos a veer.. -Se llevó un dedo a la barbilla, tomándose todo el tiempo del mundo.- Quiero.. hm.. dinero no, tengo suficiente.. Material, tampoco..Quiero, quiero.. Oh, ya se. Quiero un beso.
Le miré, alzando las cejas.
-¿Qué te crees que soy?
-No voy a responder a eso, simplemente quiero un beso, y si no.. Bueno, me quedaré la cadena, al fin y al cabo, a tu novio no le importara, ¿verdad?
-No es mi nov..
-Calla, no me cambies de tema. O lo aceptas, o yo me quedo con ella, no es tan difícil.
-Dame primero la cadena.
-Já, va a ser que no. Haremos una cosa.
Se acercó a Corey y metió la cadena en su bolsillo.
-Te voy a decir una cosa enano, dar se la das ahora mismo y te juro, que no volverás a pisar este parque, ni nada en tu vida.
Corey se estremeció y asintió, sabiendo que si me la daba esa amenaza sería cumplida.
- Entonces..¿qué me dices?
-Acabemos con esto de una vez..
Me acerqué a él despacio, mientras éste me tomaba de la cintura y me acercaba a él. Suspiré levemente y cerré los ojos, dejándome atraer por él.
Una luz intensa alumbró el pequeño parque justo cuando sus labios se encontraron con los míos, rozándose.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Capítulo 5.

--> Claudia.

-¿Perdona?
-Vaaaaamos.. No te hagas la tonta, sabes tan bien como yo lo que eres.
-Está bien.. Suponiendo que yo fuera un "Ángel", ¿tú como lo sabrías?
Soltó una carcajada al oír mis palabras.
-Veamos.. -Se acercó a mi mientras hablaba. - Digamos que estás rodeada de una luz.. Una luz azul clara por el centro, rosa pálido por los bordes. Y tus ojos.. -Clavó la mirada en mi.- Todavía no se han vuelto todo lo azules que podrían, siguen siendo demasiado oscuros..
-¿Qué sabes de nosotros?
-Todo.
-¿Por qué?
-Porque soy como tú.

--> Max.

Supongo que todavía no podía decir que me iba acostumbrando a su ausencia.. Pero bueno, sabía que tarde o temprano tendría que hacerlo.
Me pasaba la mayor parte del tiempo sin hacer nada.. Mirando los angelitos y su carta, enfin, todo recuerdo de ella.
Esa tarde, como de costumbre, estaba en el jardín escuchando todo sonido a mi alrededor, sin hacer nada.
-Max, ¿podemos hablar?
No me había percatado de su presencia hasta que había hablado.
-Claro, empieza.
-Quizás baje a la Tierra.
-¿Por qué? ¿Ha pasado algo? ¿Está bien ella?. -Me alarmé demasiado.
-No ha pasado nada, tranquilízate. Simplemente tengo que bajar a hacer unas..-Frunció el ceño.- Cosas.
Estudié su expresión, desechando la idea de preguntarle que cosas.
-Y bueno.. Supongo ue no me dejarás quedarme aquí solo..¿Verdad?
-Ese es el caso.. Te.. Te voy a llevar con nuestros padres..
-¡¿Qué?!¡Ni hablar! -Mis ojos se abrieron lo máximo posible.
Nuestros padres.. Los que nos habían dejado al cargo de Steve, sin ayuda alguna, como si no les importaramos, aunque bueno, así era..Porque claro, el reinado del Cielo era más importante que nosotros, que lo único que haríamos con ello sería molestarles.
Sí, eran los "Reyes" del cielo, los que se encargaban de todo.
-No voy a dejarte aquí solo.
-¡Prefiero estarlo!
-No.
-Bajaré contigo.
-Sabes que no puedes.
-¿Cómo lo sabes?
-Las leyes lo dicen.
-¿Las leyes?¡Me importan una mierda las leyes!
Suspiré, intentando calmarme.
-¿Cuándo piensas bajar?
-Mañana cuando te despiertes ya no estaré.
-De acuerdo, la conversación ha terminado.
Dicho esto me di media vuelta y eché a andar tranquilimante hacia el interior de la casa.
No pensaba ir con ellos, me negaba.¿Por qué iban a estar pendientes de mi cuando NUNCA se habían preocupado los más mínimo? Y aunque lo estuvieran, eso no iba a cambiar las cosas.
Aunque quedaba una opción..
En realidad, sólo las leyes decían que los menores de 19 no podíamos bajar a la Tierra. Era una prohibición, pero no negaba que no se pudiera, que fuera imposible hacerlo.
Eché a correr hacia mi habitación, reuniendo todas mis pequeñas pertenencias en una bolsa. Sentí los pasos de Steve entrar en su habitación, el momento que yo aproveché para escabullirme de allí.
Salí a un ritmo rápido, evitando hacer todo ruido posible. Afortunadamente Steve no salió de su habitación, lo que me permitió desplazarme hasta los Límites del Cielo.

--> Claudia.

El reloj de una farmacia marcaba las 22:30.
Me encontraba paseando por el parque donde había aparecido al bajar.
¿Scarlett un Ángel? Se supone que todos los Ángeles nos conociamos, en cierta manera. Nuestas mentes estaban compuestas como por miles de estrellas, unidas por un lazo muy fino, aunque incapaz de romperse.Cada vez que un Ángel dejaba de existir, la estrellas que le pertenecía se apagaba, desapareciendo al instante.
Me senté en un banco, con las manos en los bolsillos y la mirada perdida, cuando alguien tocó mi hombro desde atrás, suave.
-¿Claudia?

sábado, 12 de diciembre de 2009

Capítulo 4.

-- > Claudia.

Desperté.
Miré confusa alrededor. Algo no cuadraba.
Levanté la vista y miré hacia el cielo, el cual estaba totalmente oscuro. Me llevé la mano al cuello, acariciando la cadena y suspiré, cuando me di cuenta de que no estaba sola.
Allí, justo a mi lado, un niño de unos 14 años me miraba.
-Hola.
-Hm..hola, ¿quién eres? –Le miré.
-Alguien no demasiado importante, la verdad.- Se encogió de hombros.- Te vi ahí tirada y me acerqué, pensé que te pasaba algo.
Negué con la cabeza, dedicándole una pequeña sonrisa.
-No, no.. Estoy bien, creo..
Me quedé mirándole un momento, con el ceño fruncido. Había algo raro en él, quizás sería esa luz tan rara que le rodeaba, de un color azul claro. Miré alrededor, mirando a la poca gente que pasaba. Me fijé que estos también tenían una luz propia, pero de color rojiza.
-¡Eh! – El niño pasaba una mano por delante de mi cara.
Me sobresalté un poco.
-Ah..hm..sí, sí, ¿qué pasa?
-Nada, nada.. –Suspiró.
Le miré. Era un niño muy guapo para su edad. Tenía el pelo algo largo, con el flequillo de lado y por la cara, de un color castaño. Sus ojos también eran marrones. Era de los más normal.
-¿Cómo te llamas?
- Me llamo Corey.- Dijo su nombre con orgullo, con una sonrisa en la cara.- ¿Y tú?
-Yo Claudia, hm, un placer..
Corey no dejaba de sonreir y miró hacia él cielo.
-Vaya, creo que tengo que irme.. Ya nos volveremos a ver.
Me guiñó un ojo y echó a andar, dejándome allí sola.
Alcé las cejas. Que niño más extraño, la verdad..
Suspiré y me levanté del banco, estirándome un poco y mirando alrededor de nuevo. Me encontraba en el parque que había visto antes de.. Sí, eso, justo antes de quedar inconsciente. Me acordaba que lo único que había sentido eran unos brazos sujetarme, pero claro, no sabía quien había evitado que me estampara contra el suelo. ¿Corey? No, imposible. Solo era un niño. No tenía la suficiente fuerza.
Decidí que lo mejor sería olvidarme, punto y aparte y a otro tema.
Empecé a caminar por la calle, con las manos en los bolsillos, observando a la gente que pasaba a mi alrededor, con el ceño fruncido.
¿Qué era esa extraña luz que les rodeaba?
Casi todas eran de un color rojizo, excepto alguna que variaba a verde o azul.
Mi mirada pasaba de una persona a otra, y de vez en cuando, alguna de ellas me devolvía la mirada, fijándola de una manera descarada en mi.
Sabía que ahora necesitaba algún lugar donde establecerme, ya que no podía quedarme un año por la calle..
Cerré los ojos y suspiré, dejando que mis pies me llevaran a su ritmo, lento y sin pausa.
Estuve un tiempo así, dándole vueltas a muchas cosas en mi cabeza hasta que choqué con alguien, haciéndome caer al suelo.
-¡Vaya! ¡Cuánto lo siento! ¡Culpa mía!
Sentí unos brazos tirar de mi hacia arriba, levantarme.
-N-no te preocupes.. No volveré a caminar con los ojos cerrados.
Levanté la vista hacia la chica contra la que había chocado.
-Bueno.. De todas maneras.. Lo siento.. – Se dibujo una pequeña sonrisa en su rostro.- Soy Scarlett, ¿y tú eres..?
-Claudia, me llamo Claudia.
-Un placer Claudia.
Me fijé en ella. Era una chica bajita y morena, con unos grandes ojos verdes que me miraban.
-Y dime,¿ibas a algún sitio?
-Pues la verdad.. no, no tengo a donde ir..- Me encogí de hombros.
Abrió mucho los ojos al oírme. Claro, debía de parecerle raro que una chica como yo no tuviera a donde ir..
-¿Enserio? Vaya.. Yo vivo sola, puedes venir si quieres. – Me dedicó una gran sonrisa.
Vaya, que rápido cogían confianza estos de la Tierra. Aunque bueno, mejor pensado sería mejor estar con alguien que sola vagabundeando por ahí..
-Claro, si no es.. molestia..
-¡Pues claro que no! –Cogió mi mano y me arrastró con ella.
Me dejé llevar por ella, fijándome en la luz que le envolvía a ella. Era de color rosa azul claro, pálido.
Estuvimos un gran rato caminando, aunque yo estaba casi muerta.. Necesitaba tirarme en algún lado a descansar..
Llegamos a una pequeña casita apartada de la ciudad, rodeada de un pequeño bosquecillo.
-¿Vives aquí? Vaya, es precioso..
Mi voz era un susurro mientras observaba todo a mi alrededor.
-Sí, aunque no es gran cosa.. Deberías ver la de mi hermana.
Tiró otra vez de mi, conduciéndome dentro de la casa.
Una vez dentro señaló hacia un pequeño sillón.
-Siéntate, tengo que hacer una llamada, enseguida vengo.
Asentí y me senté, todavía mirando alrededor. Era un salón más bien pequeñito, aunque muy acogedor. Me recosté en el sillón cuando mi mirada se encontró con un espejo. Me levanté y me dirigí hacia el, contemplando mi reflejo.
Genial, menudas pintas..
Pasé las manos por mi pelo, intentando que éste quedara algo decente, pero no era posible, así que deseché la idea y quedé mirándome fijamente cuando Scarlett volvió a entrar en la habitación.
-Y ahora.. cuéntame.. ¿Cuándo has llegado aquí, a la Tierra?
Mi rostro quedó pálido al oírla.
-¿Co-cómo?
Se cruzó de brazos y soltó una carcajada.
-Vamos, no creas que vas a engañarme Claudia.. Tu propia luz lo dice, tu propio aura, un pequeño Ángel, y por lo que veo, recién llegado.
Sus labios se torcieron en una sonrisa.

Capítulo 3.

~ > Max.

La observé un momento mientras desaparecía corriendo.
Me quedé quieto, con la mirada perdida y la mandíbula apretada.
Sentí unas palmaditas en la espalda.
-Vamos Max, no te preocupes, es 1 años nada más, pasará rápido.
-Ya.. 1 año.. Rápido..
Suspiré y me alejé de allí. Eché a andar hacia la casa, sumido en mis pensamientos..
1 año.. Realmente era mucho, aunque Steve dijera lo contrario.. Un año sin ver a la que había sido y será siendo siempre mi mayor apoyo, alguien esencial. Dolía pensarlo, la verdad..
Seguí caminando por toda la casa, sin rumbo fijo, hasta que sin darme cuenta, acabé delante de su habitación.
Entré, cerrando la puerta tras de mi.
Me senté en su cama, todavía con la mirada observando cada pequeño detalle de su habitación.
Mi mirada se detuvo en el espejo.
Me levanté y caminé hacia él, observando una pequeña notita con una flecha señalando a la derecha. Miré en esa dirección, en la cual se encontraba un tocador. Me acerqué a él y me senté en la pequeña sillita. Sin apartar la vista de dos pequeños angelitos de diamante y rubíes de él tamaño de unas manos, más o menos, que sujetaban un sobre. Alargué una mano temblorosa hacia él y lo abrí, algo torpe.
Reconocí enseguida su hermosa caligrafía:

Max:

“Cuando leas esto significa que ya no estaré allí, contigo.. Es duro escribir esto, la verdad, pero te prometí un regalo, y no se me ocurrió mejor cosa que esto..
Estos dos pequeños angelitos simbolizan.. Bueno, a nosotros, sí.. Lo que tú mismo me dijiste, ¿recuerdas? Para que te acuerdes de mi cada vez que los veas, y recuerdes también todos los momentos.
Ya verás.. Un año pasa volando, eso espero, porque sé que se me va a hacer raro estar en un sitio donde no pueda estar contigo..
Simplemente quiero decirte un par de cosas.. Aunque creo que ya las sabes..
Que te quiero.. Lo sabes.. ¿Verdad? Sabes que eres como una parte de mi, algo necesario en mí.
Cualquiera que lea esto no se lo que pensará.. Pero bueno, que piensen lo que quieran, solo tú comprendes lo que siento, ya que tú sientes lo mismo.
¿Cómo dijo Steve? : Parece que un lazo os une, un lazo fuerte, incapaz de romperse.
Le doy la razón, porque ni este año conseguirá que me olvide de ti. Lo juro.”

Te quiero, mi pequeño.

Claudia.

Pestañeé un par de veces, volviendo a dejar el sobre sujeto por los angelitos y me tapé la cara con las manos mientras una lágrimas caía por mejilla.
Eso lo confirmaba todo.
Ella se había ido de verdad.
Nadie me engañaba.
Un año era demasiado tiempo...
...demasiado.

~> Claudia.

Me llevé una mano al cuello, aferrando la cadena y respirando entrecortadamente.
No me gustaba la sensación de vacío que se sentía al bajar a la Tierra.. No me gustaba nada.
Exactamente te sentías vacía.. Carente de sentimientos, sin nada a lo que aferrarte, sólo con la oscuridad a tu alrededor, como si te quitarán la vista por un instante.
Lentamente fui respirando con más calma y miré alrededor. Me encontraba de pie en un gran claro, rodeada de pequeños arbolitos y ningún ruido excepto el cantar de los pájaros.
Eché a caminar pesadamente, el “viaje” me había dejado agotada. Tenía que parar a recobrar la respiración muy a menudo, apoyándome en el primero árbol que encontraba.
Miré al frente y distinguí un parque no muy a lo lejos. Intenté dar un paso hacia delante, pero mis rodillas cedieron y me vine a abajo.
Una única idea vino a mi cabeza antes de perder la conciencia.
Supe que no había llegado a caer, que un par de brazos habían echo que no me estrellara contra el suelo.