miércoles, 13 de enero de 2010

Capítulo 9.

Un pálido sol brillaba en lo alto del cielo, reflejándose en el cabello oscuro de Ryan, el cual estaba sentando ante mi, mirándome, en silencio. Me quedé perdida en sus ojos, sin poder apartar mi mirada.
Sentí los latidos de mi corazón acelerarse cuando se inclinó sobre mi, dejando su rostro a pocos centímetros del mío.
Esta vez el beso fue diferente.. Más urgente, acalorado.
Le tomé de la nuca, acercándole hacia mí mientras él se recostaba con cuidado sobre mi. Sus labios recorrieron mi cuello a la vez que sus dedos, desabrochando un par de botones de mi camisa.
Fue en ese mismo instánte, justo cuando la última de mis terminaciones nerviosas despertaban cuando yo misma me desperté.
Me incorporéde un salto sobre sobre la cama, quedando sentada y me llevé las manos a la cabeza. El sueño había sido demasiado real.. Todavía podía sentir el calor de su cuerpo sobre el mío, su respiración..
Interrumpí mis pensamientos, porque lo único que hacía era desbocar aun más mi corazón.
Unos pasos sonaron tras la puerta. Corey y Ryan entraron en la habitación, alarmados, mirando alrededor.
-¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?
Las palabras de Corey me sacaron de mi ensoñación. ¿Qué se supone que debía decirles ahora? ¿Contarles el sueño con Ryan? Tan pronto como vino esa idea a la cabeza la deseche. Desde luego, no pensaba permitir que se rieran de mi.
-Nada.. Solo.. Solo tuve una pesadilla, estoy bien.
Sus cuerpos se relajaron.
-Ah vale.. Será mejor que me vaya a preparar.. Si necesitas algo.. Solo avisa.- Corey miro hacia Ryan y luego hacia mí.
Ryan me escrutaba con la mirada.
- Y ahora.. ¿Vas a decirme la verdad?
-¿Qué verdad? Es solo eso, una pesadilla.
-Ya, claro, y yo me chupo el dedo.
-Oh Ryan.. ¿Lo haces?
Le miré, intentando disimular la risa. Me escrutaba con la mirada, al igual que yo a él.
Los rayos de sol que se filtraban a través de la ventana iluminaban su pecho desnudo.
-Boh, tú misma.
-¿Qué hora es?
-La hora de que te levantes si quieres ir a buscar al estúpido de tu hermano.
-Te estás equivocando.. Si tuviera que ir a buscar algún estúpido, te buscaría a ti.
-¿A mi? Yo no soy el que se salta las normas de allá arriba, ni el que se queda de brazos cruzados esperando..¿Qué? ¿Qué aparezca de la nada? Y no me mires con esa cara, no me das miedo. ¿O te crees qué una niñita como tú debería dármelo?
-Ryan, hay que dormir bien, descansar. Esto empeora tu mal genio, y mucho. Te hace insoportable, más de lo habitual.
-¿Si soy insoportable porque estás aquí? ¿Por qué aceptaste mi ayuda?
-Fácil.. Por.
-.. Porque me quieres. Reconocélo.- Me quedé mirándole, sin decir alguna palabra. Su sonrisa torcida me mataba..- ¿Lo ves? Me quieres.


~ Max.

No recordaba casi nada..
Solo que sentí como el aire me faltaba y como mi cabeza golpeaba contra algo.
-¡Ya estás despierto!
Una voz aguda me hizo sobresaltarme. Enseguida la vi. Levantaba las manos en alto, mirándome.
-Tranquilo, no voy a hacerte daño.
-¿Quién eres?
-¿Y tú?
-Yo te pregunté primero, así que, responde.
-Hmm.. tienes razón. Soy Senna, ¿y tú?
-Max.. Me llamo Max.
Ahora que ya sabía como se llamaba, me permití mirarla con detenimiento.
Su piel era morena, y su pelo largo y castaño claro hacia contraste con ella. Sus ojos, verdes y con un tono azul, hacían su rostro exótico.
-¿Dónde estoy?
-Estás en mi apartamento. Te traje aquí porque te encontré tirado en medio de.. bueno, en medio de la nada. Te hiciste una herida en la cabeza al golpearte contra el suelo y sangrabas, pero eso ya está solucionado. Ei, ten cuidado con las vendas.
¿Vendas? En cuanto me llevé las manos a la cabeza pude tocarlas.
Me levanté concuidado, estirándome un poco. Sentía el cuerpo entumecido y dolorido.
Di unos cuantos pasos, aferrándome al marco de la ventana, por miedo a caer. Mi vista quedó perdida a través de ella.
Una gran torre se alzaba fuera, rodeada de un montón de luces.
-Es la Torre Eiffel..¿Estamos en París?
-Sí, luego si quieres iremos a visitar la ciudad, pero ahora decansa, estás muy débil.
-No tengo tiempo.. Tengo que ir a buscar a una.. persona.
-Ya buscaremos a tu hermana luego, ahora descansa.
Me tomó suavemente del brazo y me hizo volver a la cama, mientras mis ojos no se apartaban de ella. ¿Había dicho yo a quien buscaba? No, estaba seguro de que no.
-Eh, ¿cómo sabes a quién busco?
-Hmm.. ¿Buscabas a tu hermana? Vaya, que coincidencia..
Iba a decir algo más, pero justo cuando lo tenía pensado ella pasó una mano por mi frente. Ese gesto, insignificante, me dejó relajado, haciendo que mis ojos se cerraran.
Un único pensamiento llegó a tiempo antes del sueño..
.. Ese roce tenía algo de sobrenatural, y nada ni nadie podía negarlo.

jueves, 7 de enero de 2010

Capítulo 8.

Ella se mordía las uñas, impaciente. De nuevo, otro vicio humano. Suspiró y se metió la mano en el bolso, esperando que alguien contestara.
Nada.. Tiró lejos el teléfono.
¿Dónde se supone que se metía?
-Me encarga un cosa y ni siquiera se donde está ese..
-¿Ese.. qué?
Dio un respingo, dándose media vuelta y mirando al chico que ahora tenía delante.
Su pelo negro estaba revuelto y empapado, al igual que su ropa. Sus ojos grises estaban clavados en los suyos.
-¿Dónde estabas? Llevo intentando localizarte dos días..
-Donde yo esté a ti no te importa para nada. Eso solo son asuntos míos, por lo cual, solo me incumben a mi, ¿es tan difícil de entender?
El chico resopló y se dejo caer en un sillón, sin apartar la mirada de ella, la cual bajó la cabeza, respondiendo un agudo “sí, amo” .
-Muy bien.. y ahora, ¿qué has descubierto?
-No gran cosa.. El hermano ha bajado y se ha encontrado con ella. Le ha dicho que el otro hermano, ese tal Max, ha bajado, y por las normas no pue..
-Sé las normas, no te preocupes. Entonces.. sí Max ha bajado, lo más seguro es que no duré mucho más con vida, por lo cual, uno menos.. – Él soltó una carcajada y negó con la cabeza.- Me lo están haciendo muy fácil.
Ella suspiró y se dirigió a la ventana, mirando tras ella. Sabía que las cosas no serían tan fácil como su amo imaginaba.. Que ellos eran fuertes, no se dejarían engañar por solo una persona.
Un chasquido de dedos la sacó de sus pensamientos, volviendo a fijar la mirada en él.
-No estás haciendo un mal trabajo.. Para nada.. Sigue así, y mantendré oculta tu identidad. Si empiezas a hacerlo mal, te dejaré descubierta, y no quedarás viva en este inútil plano material.
-Dijiste que mi identidad quedaría oculta, que no le dirías a nadie quien soy.
-Solo dos personas sabemos tu identidad. Yo y la que ha llevado a cabo todo esto.
-¿Ella también?
-¿Acaso pensabas se quedaría al margen de esto? No sabes nada de porque hacemos esto, y no te preocupes, es lo mejor. Todo se revelará a su ritmo.
Se levantó del sillón y se acercó a ella.
También él sabía que no podía fracasar, que la que estaba por encima de él llegaría a vengarse, incluso con la muerte. Sólo ella y esa chica que le servía sabían su verdadero nombre, Kiev.
-No me gusta no saber nad..
-Shh.- Kiev se había acercado tanto a ella como para poner dos dedos sobre sus labios.- Ya sabes demasiado, y ahora.. Déjame divertirme a mi manera.
La tomó en peso y se dirigió con ella a la habitación.

~ Claudia.

Había empezado a llover hace un rato, pero ni las gotas, ni el frío, ni el aire que se había levantado conseguía que yo me moviera de allí.
Simplemente mi cuerpo se negaba a moverse, mi respiración era lenta y mis músculos estaban agarrotados.
Steve se movía con nerviosismo alrededor mía.
Sabía que deberíamos ir a buscarle, que no podíamos quedarnos allí sentados, esperando a... nada.
-Claudia, debem..
Miré hacía él. Algo en mi mirada había echo que él se estremeciera, que dejara de hablar.
-Vete tú, yo me quedaré aquí.- Steve se quedó quieto un momento, sopesando las posibilidades. Por su expresión, podía adivinar lo que pensaba, que no podía quedarme aquí sola, sin hacer nada, con el mal tiempo que se avecinaba..- Steve, vete, no me pasará absolutamente nada.
-No quiero dejarte aqu..
-¡Vete!
-Muy bien, haz lo que quieras.
Dio media vuelta, alejándose a paso lento. Volví la vista al frente y cerré los ojos, quedando abrazada a mi misa.
Algo en mi interior se había desconectado justo en el momento de la noticia. De nuevo, algo en mi interior sentía que no quedaban posibilidades, que él solo sería parte de un pasado.. Pero otra parte se negaba a creerlo, creyendo por si misma que todavía había salvación, que le encontraríamos.
Alguien se colocó a mi lado en silencio, sin ni siquiera mirarme, mirando en la misma dirección que yo.
-Hace muy mal tiempo para que tú estés aquí, y además, sola.
-¿Y qué más da que sea yo? Podría ser cualquiera.
-Cierto, podría ser cualquiera, pero no es el caso, y ese alguien ahora mismo, eres tú.
-Déjame sola.
-Puedes gritar todo lo que quieras, no pienso irme de aquí.
-Eres un..
-¿Un qué? – Se puso delante mía, mirándome.- Vamos, dime, ¿un qué?
-Un imbécil, un idiota que solo mira por el mismo. Que se hace el chulo y el guay, creyendo que todo lo demás no es suficiente para él.
Al rato de soltar esas palabras estudié su expresión, que ni siquiera se había alterado.
-Y tú entonces.. ¿qué eres? Fíjate en esas palabras, atribúyetelas a ti misma, porque eres tú la idiota que está aquí sentada, mirando el tiempo pasar, dejando escapar ese mismo tiempo sin inmutarse, dejando que su hermano se pierda a cada minuto que pasa, al cual más al borde de la muerte.
Sus palabras se clavaron en mi pecho cual cuchillos.
-Ryan, cállate..
-No, no me callaré hasta que te muevas, te largues de aquí y vayas en su busca.
-No me iré.
-Le perderás, lo matarán, y eso no es lo que quieres.
Al ver que alguien decía esas palabras bajé la cabeza, rompiendo a llorar. Era demasiado pensar que él podría dejar de existir, porque se llevaría una parte de mi consigo..
Las manos de Ryan cogieron mi rostro, sujetándolo frente al de él.
-Escúchame bien, Claudia. No puedes quedarte aquí de brazos cruzados, cuando Steve está haciendo todo lo posible por encontrarlo, y tú solo te niegas a moverte, como si ya le hubieses perdido.. Él está por algún lugar de este mundo, perdido.
Sus manos acariciaron suave mi cara. Suspiré y cerré los ojos ante el contacto.
Ryan tenía razón, lo había dado todo por perdido sin intentarlo.. Y eso no podía ser..
-De acuerdo.. le buscaré..
-Ahora te llevo a casa, te cambias, te tomas un baño, comes algo, y vas a buscarlo. ¿De acuerdo?
-No tengo donde vivir..
-Entonces vendrás conmigo.- Se separó un poco y me tendió la mano.
Suspiré y cogí su mano, mientras él sonreía un poco.

-¿Te sientes mejor?
Ryan dejó un caldo caliente encima de la mesa, delante mía.
Ciertamente estaba mucho mejor. El baño y el dormir un poco me habían relajado bastante, pero no del todo, como hubiese preferido..
-Sí..
-Tómate esto, te sentirás mejor. Yo me tengo que ir a hablar con Corey un momento.
Me sonrió y se fue escaleras arriba, metiéndose en la habitación de Corey.
Tomé un poco de caldo, haciendo una mueca al sentirlo tan caliente. Intenté distraerme pero al final, la curiosidad me pudo.
Cerré los ojos, intentando escucharles, pero de nuevo, me di cuenta que aquí no tenía efecto el desarrollo de mi oído, por lo cual, subí las escaleras despacio, arrimándome a la puerta, pegando la oreja a ella.
-.. sigo sin entender porque quieres ayudarla Ryan..
- Él es importante para ella, está mal, y quiero que tú me ayudes a buscar a ese tal Max.
-¿Pero por qué te preocupas por ella?
-No lo se.. sinceramente..
-Ella es importante para ti, y ninguna chica lo había sido.
-Eso es lo raro.. Siento como si la conociera, y no lo conozco de nada..Pero..¿qué hago yo contándote a ti mis cosas?
Sentí una carcajada de Corey. Pude imaginarme el rostro de Ryan, con una ceja alzada, mirando al pequeño.
-Porque confías en mi más de lo que piensas hermano. Y al final y al cabo, yo también soy importante para ti. Y no me lo niegues, la quieres.
-Bueno, yo..
Ryan suspiró. Me alejé de la puerta y bajé de nuevo las escaleras en silencio.
¿Ryan me quería? Las palabras del pequeño Corey habían sido claras: “Ninguna chica ha sido importante para ti”... Y yo para Ryan lo era..
Me senté de nuevo frente al tazón, bebiendo un poco, mientras una pequeña sonrisa se extendía por mi rostro.
¿Quería yo a Ryan? Ni siquiera yo sabía si eso era suficientemente fuerte..