Ella se mordía las uñas, impaciente. De nuevo, otro vicio humano. Suspiró y se metió la mano en el bolso, esperando que alguien contestara.
Nada.. Tiró lejos el teléfono.
¿Dónde se supone que se metía?
-Me encarga un cosa y ni siquiera se donde está ese..
-¿Ese.. qué?
Dio un respingo, dándose media vuelta y mirando al chico que ahora tenía delante.
Su pelo negro estaba revuelto y empapado, al igual que su ropa. Sus ojos grises estaban clavados en los suyos.
-¿Dónde estabas? Llevo intentando localizarte dos días..
-Donde yo esté a ti no te importa para nada. Eso solo son asuntos míos, por lo cual, solo me incumben a mi, ¿es tan difícil de entender?
El chico resopló y se dejo caer en un sillón, sin apartar la mirada de ella, la cual bajó la cabeza, respondiendo un agudo “sí, amo” .
-Muy bien.. y ahora, ¿qué has descubierto?
-No gran cosa.. El hermano ha bajado y se ha encontrado con ella. Le ha dicho que el otro hermano, ese tal Max, ha bajado, y por las normas no pue..
-Sé las normas, no te preocupes. Entonces.. sí Max ha bajado, lo más seguro es que no duré mucho más con vida, por lo cual, uno menos.. – Él soltó una carcajada y negó con la cabeza.- Me lo están haciendo muy fácil.
Ella suspiró y se dirigió a la ventana, mirando tras ella. Sabía que las cosas no serían tan fácil como su amo imaginaba.. Que ellos eran fuertes, no se dejarían engañar por solo una persona.
Un chasquido de dedos la sacó de sus pensamientos, volviendo a fijar la mirada en él.
-No estás haciendo un mal trabajo.. Para nada.. Sigue así, y mantendré oculta tu identidad. Si empiezas a hacerlo mal, te dejaré descubierta, y no quedarás viva en este inútil plano material.
-Dijiste que mi identidad quedaría oculta, que no le dirías a nadie quien soy.
-Solo dos personas sabemos tu identidad. Yo y la que ha llevado a cabo todo esto.
-¿Ella también?
-¿Acaso pensabas se quedaría al margen de esto? No sabes nada de porque hacemos esto, y no te preocupes, es lo mejor. Todo se revelará a su ritmo.
Se levantó del sillón y se acercó a ella.
También él sabía que no podía fracasar, que la que estaba por encima de él llegaría a vengarse, incluso con la muerte. Sólo ella y esa chica que le servía sabían su verdadero nombre, Kiev.
-No me gusta no saber nad..
-Shh.- Kiev se había acercado tanto a ella como para poner dos dedos sobre sus labios.- Ya sabes demasiado, y ahora.. Déjame divertirme a mi manera.
La tomó en peso y se dirigió con ella a la habitación.
~ Claudia.
Había empezado a llover hace un rato, pero ni las gotas, ni el frío, ni el aire que se había levantado conseguía que yo me moviera de allí.
Simplemente mi cuerpo se negaba a moverse, mi respiración era lenta y mis músculos estaban agarrotados.
Steve se movía con nerviosismo alrededor mía.
Sabía que deberíamos ir a buscarle, que no podíamos quedarnos allí sentados, esperando a... nada.
-Claudia, debem..
Miré hacía él. Algo en mi mirada había echo que él se estremeciera, que dejara de hablar.
-Vete tú, yo me quedaré aquí.- Steve se quedó quieto un momento, sopesando las posibilidades. Por su expresión, podía adivinar lo que pensaba, que no podía quedarme aquí sola, sin hacer nada, con el mal tiempo que se avecinaba..- Steve, vete, no me pasará absolutamente nada.
-No quiero dejarte aqu..
-¡Vete!
-Muy bien, haz lo que quieras.
Dio media vuelta, alejándose a paso lento. Volví la vista al frente y cerré los ojos, quedando abrazada a mi misa.
Algo en mi interior se había desconectado justo en el momento de la noticia. De nuevo, algo en mi interior sentía que no quedaban posibilidades, que él solo sería parte de un pasado.. Pero otra parte se negaba a creerlo, creyendo por si misma que todavía había salvación, que le encontraríamos.
Alguien se colocó a mi lado en silencio, sin ni siquiera mirarme, mirando en la misma dirección que yo.
-Hace muy mal tiempo para que tú estés aquí, y además, sola.
-¿Y qué más da que sea yo? Podría ser cualquiera.
-Cierto, podría ser cualquiera, pero no es el caso, y ese alguien ahora mismo, eres tú.
-Déjame sola.
-Puedes gritar todo lo que quieras, no pienso irme de aquí.
-Eres un..
-¿Un qué? – Se puso delante mía, mirándome.- Vamos, dime, ¿un qué?
-Un imbécil, un idiota que solo mira por el mismo. Que se hace el chulo y el guay, creyendo que todo lo demás no es suficiente para él.
Al rato de soltar esas palabras estudié su expresión, que ni siquiera se había alterado.
-Y tú entonces.. ¿qué eres? Fíjate en esas palabras, atribúyetelas a ti misma, porque eres tú la idiota que está aquí sentada, mirando el tiempo pasar, dejando escapar ese mismo tiempo sin inmutarse, dejando que su hermano se pierda a cada minuto que pasa, al cual más al borde de la muerte.
Sus palabras se clavaron en mi pecho cual cuchillos.
-Ryan, cállate..
-No, no me callaré hasta que te muevas, te largues de aquí y vayas en su busca.
-No me iré.
-Le perderás, lo matarán, y eso no es lo que quieres.
Al ver que alguien decía esas palabras bajé la cabeza, rompiendo a llorar. Era demasiado pensar que él podría dejar de existir, porque se llevaría una parte de mi consigo..
Las manos de Ryan cogieron mi rostro, sujetándolo frente al de él.
-Escúchame bien, Claudia. No puedes quedarte aquí de brazos cruzados, cuando Steve está haciendo todo lo posible por encontrarlo, y tú solo te niegas a moverte, como si ya le hubieses perdido.. Él está por algún lugar de este mundo, perdido.
Sus manos acariciaron suave mi cara. Suspiré y cerré los ojos ante el contacto.
Ryan tenía razón, lo había dado todo por perdido sin intentarlo.. Y eso no podía ser..
-De acuerdo.. le buscaré..
-Ahora te llevo a casa, te cambias, te tomas un baño, comes algo, y vas a buscarlo. ¿De acuerdo?
-No tengo donde vivir..
-Entonces vendrás conmigo.- Se separó un poco y me tendió la mano.
Suspiré y cogí su mano, mientras él sonreía un poco.
-¿Te sientes mejor?
Ryan dejó un caldo caliente encima de la mesa, delante mía.
Ciertamente estaba mucho mejor. El baño y el dormir un poco me habían relajado bastante, pero no del todo, como hubiese preferido..
-Sí..
-Tómate esto, te sentirás mejor. Yo me tengo que ir a hablar con Corey un momento.
Me sonrió y se fue escaleras arriba, metiéndose en la habitación de Corey.
Tomé un poco de caldo, haciendo una mueca al sentirlo tan caliente. Intenté distraerme pero al final, la curiosidad me pudo.
Cerré los ojos, intentando escucharles, pero de nuevo, me di cuenta que aquí no tenía efecto el desarrollo de mi oído, por lo cual, subí las escaleras despacio, arrimándome a la puerta, pegando la oreja a ella.
-.. sigo sin entender porque quieres ayudarla Ryan..
- Él es importante para ella, está mal, y quiero que tú me ayudes a buscar a ese tal Max.
-¿Pero por qué te preocupas por ella?
-No lo se.. sinceramente..
-Ella es importante para ti, y ninguna chica lo había sido.
-Eso es lo raro.. Siento como si la conociera, y no lo conozco de nada..Pero..¿qué hago yo contándote a ti mis cosas?
Sentí una carcajada de Corey. Pude imaginarme el rostro de Ryan, con una ceja alzada, mirando al pequeño.
-Porque confías en mi más de lo que piensas hermano. Y al final y al cabo, yo también soy importante para ti. Y no me lo niegues, la quieres.
-Bueno, yo..
Ryan suspiró. Me alejé de la puerta y bajé de nuevo las escaleras en silencio.
¿Ryan me quería? Las palabras del pequeño Corey habían sido claras: “Ninguna chica ha sido importante para ti”... Y yo para Ryan lo era..
Me senté de nuevo frente al tazón, bebiendo un poco, mientras una pequeña sonrisa se extendía por mi rostro.
¿Quería yo a Ryan? Ni siquiera yo sabía si eso era suficientemente fuerte..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario