11 años desde aquella simple y a la vez... complicada promesa.
Cerré los ojos, respirando hondo y me quedé muy quieta, escuchando todo sonido de mi alrededor. Mi mente seguía coneztada con el exterior, pero a la vez perdida en mis propios pensamientos.
Sí, mi cuerpo había cambiado a un cuerpo de una chica de unos 19 años. Cuerpo y rostro perfecto, hermoso, eso me decían, pero, la verdad, a mi mi belleza me era indiferente.
Abrí los ojos y salí de la habitación, a paso lento. Me recorrí toda la casa, quedándome con todo detalle de cada habitación. Mis pies me acabaron dirigiendo hacia el jardín, donde distinguí a Max echado sobre un banco.
-¿Max?
Éste abrió los ojos y giró la cabeza hacia mi.
Me quedé mirándole un momento. Había cambiado. Su rostro se había endurecido y su pelo rubio, antes corto, le caía en flequillo sobre los ojos.
Se incorporó un poco al verme, dejándome un sitio en el banco.
-¿Qué haces aquí? - Mi voz sonó como un susurro al sentarme a su lado, mientras el apoyaba su cabeza sobre mi regazo.
-Hm.. pensar.- Se encogió de hombros, cerrando los ojos.
Suspiré mientras mis manos rozaban su pelo, acariciándolo.
Iba a ser más duro de lo que pensaba separarme de él, sobre todo ahora, cuando nuestra relación todavía se había intensificado más con los años pasados.
Ya me habían dicho que pareciamos algo más que hermanos, una pareja. Pero bueno, ellos creían saber demasiado, simplemente, no lo entendían. Mi relación con Max era muy fuerte. Era como si él tuviese una parte de mi, como mi propio aire que respirar.
-¿Cuándo bajarás allí? - Su voz interrumpió mis pensamientos.
-Esta tarde, supongo..
-¿Te acuerdas de lo que nos prometimos hace unos años?
Asentí, despacio.
-Que no nos separaríamos.. Pero tengo que ir..
Mientras hablaba se fue incorporando y levantándose, para volver a quedar de rodillas delante mia.
-En ese caso..
Llevó las manos hasta su cuello,quitándose una pequeña cadena.Me quedé mirándole cuando extendió su mano hacia mi, entregándomelo.
-Esto es para que NUNCA te olvides de mi, aunque estemos separados. Para que cuando lo veas pienses en mi, y en todos los momentos juntos.- Sonrío un poco y tocó mi nariz suave con su dedo.
-Oh, Max..
Me aparté el pelo, sujetándolo mientras sus manos colocaban la cadena en mi cuello.
Los dos nos levantamos, uniéndonos en un abrazo.
-Yo no tengo nada que darte ahora mismo.. Pero antes de que me vaya, lo tendrás.
Asintió en silencio, mientras los dos nos quedabamos así allí, abrazados.
* * *
Odiaba las despedidas, ya que muchas veces significaban el final de algo para siempre..
En este caso no era para siempre, pero si una temporada demasiado dura..
- No me gusta nada que bajes sola.. -Steve suspiró y me besó en la mejilla.- Ten cuidado, ¿vale? Cualquier cosa que necesites sabes lo que tienes que hacer.
Asentí. Claro que lo sabía. Sólo necesitaba mucha concentración para poder contactar con él, ya que él estaría siempre pendiente de mi.
-Si puedo comunicarme contigo así.. ¿Por qué no con Max?
-Porque él no tiene la capacidad que yo tengo.. Soy el único que la tengo, y de momento, es buena.
-Un año es demasiado tiempo.. - Susurré.
Steve me miró y suspiró.
-Si bajas ahora deberás estar un año allí, la ley lo dice, lo sabes.
-Sí, sí, lo sé..
Le di un último pequeño abrazo y me dirigí a Max. Éste estaba de brazos cruzados, con la cabeza bajada. Puse una mano bajo su barbilla y le levanté la cara con cuidado, dedicándole una pequeña sonrisa.
-Eh, nada de llorar, ¿vale?
Apoyó su frente contra la mia y cojió mi mano, poniéndola sobre su corazón.
- Te echaré de menos. Recuerdame, ¿vale?
-Lo haré, no lo dudes -Le besé la mejilla y suspiré- Cuídate mucho, pequeño.
-Y tú también, ten cuidado.
Asentí y me separé de ellos dos.
-Os quiero.
Me dí la vuelta, evitando mirarles y eché a correr.
Estuve corriendo sin parar hasta justo los límites desde el cielo.
Sí, el cielo tenía límites.
Cerré los ojos y me concentré.
Estuve un rato así, quieta, sin moverme.
Justo cuando me iba a rendir pasó.
Suelo extraño sobre mis pies.
Una sensación de ahogo a la que me acostumbré en unos minutos.
Sí, definitivamente ya no estaba en el cielo.
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