
Arrojé los libros por la ventana, uno a uno.
¿Siempre finales felices? Já.No era justo.
¿Acaso no existe un momento de la vida en que todo se desmorona? ¿Qué lo único que deseas es desaparecer para todo el mundo? Oh, seguro que sí.
Siempre ganan los buenos.¿Por qué no los malos?
Cojí otro libro y lo arrojé por la ventana. Se escuchó un gran estruendo.Cristales rotos,adiviné.
Sentí unos pasos por el pasillo.
- Oh,oh..Claudia, nos la cargamos..
Antes de darme tiempo a responder, alguien entró en la habitación.
-¡Pero que habeis echo!
-Mira,hemos echo esto.
Cojí otro libro y volví a tirarlo por la ventana, rompiendo otro cristal.Me disponía a cojer otro,pero antes de que pudiera, unos brazos me levantaron en el aire y me dejaron sentada en la cama.
Le miré. Steve, mi hermano mayor estaba cruzado de brazos, mirándome.
-¿Qué te dije la semana pasada, Claudia?
-Que no tirara cosas por la ventana..
-¿Entonces?
Me levanté y me dirigí hacia el espejo, fijando la vista en la niña que yo era y que el reflejo me mostraba.
-¿Cuánto tardarán en cambiar? - Señalé hacia mis ojos,dejando a un lado el tema.
-El tiempo que sea necesario,unos cuantos años más.
Suspiré. Estaba aburrida ya de mi cuerpo de 8 años.
-Mi mente crece más rápido que mi cuerpo. Tengo mentalidad de adulta ya, pero mi cuerpo crece a un ritmo más lento.
-Así es y será siempre en nuestro mundo. - Se acercó a mi y posó suavemente sus manos sobre mi cabeza,desde atrás.Observé nuestra imagen en el espejo.Él, un chico alto, con cuerpo de unos 19 años y una mentalidad como la mia,muy desarrollada.Tenía el pelo rubio, liso y corto, y unos grandes ojos azules oscuros que me observaban en ese momento.Sabía lo que el veía.Una pequeña niña de 8 años muy parecida a él, con un cabello rubio largo,que caía sobre sus hombros en pequeños tirabuzones, pero con una diferencia muy notable.Mis ojos eran negros, no azules como los suyos.- La capacidad mental siempre "crece" mas rápido en nosotros.El cuerpo también crece,pero a su ritmo, como el de los humanos,pero eso ya te lo he explicado muchas veces. Ahora explícame que hacias tirando los libros por la ventana.
Mi giré hacia él y le hice agacharse para poner mis manos en sus mejillas.
-Estoy cansada de estar aquí todo el tiempo, leyendo todos esos absurdos libros.Quiero bajar allí, conocer el mundo de los humanos.El cielo ya me aburre.
-El cielo es como tu desees pequeña.Fíjate en esta casa.Tú misma la has deseado,y eso ha echo que se cree como tú quieras.
Me quedé mirándole un momento, recordando lo que me habían explicado sobre el cielo, nuestro hogar.
Nuestro cielo era tal y como deseabamos e imaginabamos.Yo había deseado la enorme casa donde vivíamos,con un suelo que pisas, y , desde luego, unos cristales que romper.
-¿Podré bajar cuando mi cuerpo se congelé y mis ojos se tornen azules?
También me habían explicado que creciamos hasta cierto punto.Una mente muy desarollada y un cuerpo de unos 19 o 20 años de edad. Ahí nos convertiriamos definitivamente en lo que somos.
Ángeles inmortales.
-Claro, cuando eso pase yo mismo te acompañaré.
Negué con la cabeza y me separe de él,colocándome al lado de mi otro hermano pequeño,el cual habiamos dejado casi olvidado con nuestra conversación.
Tomé suavemente la mano de Max, mi hermano pequeño.
-Quiero que Max venga conmigo.
-Él no podrá, será más pequeño que tú.
- Quedó con la mirada perdida un momento y luego nos miró.
- Debo irme,luego vendré y hablaremos. Mas os vale portaros bien.
Respondimos con un asentimiento cuando él salía por la puerta.
Max y yo nos miramos.
-Prométeme que cuando vayas con los humanos no te olvidarás de mi.
Nuestra relación era genial. Necesitaba a mi hermanito conmigo, siempre.
-No lo prometo, lo juro.
Sonrió.
-Nada ni nadie conseguirá separarnos, Max.
-Te quiero, Claudia -Sonrió.
-Y yo,Max.
Le devolví una pequeña sonrisa, aunque mis pensamientos estaban pensando que eso pudiera ser realidad, y no una simple promesa que se rompe con facilidad...
ouuuu! me encanta (L)
ResponderEliminartienes que seguir :)